martes, 17 de agosto de 2010

Encuentros cercanos de tercer tipo… LOS MICROPENES

Yo realmente no sé, el por qué de estos temas aquí. Por qué escribo sobre esto. No quiero que "esto" se convierta en una revancha feminista (me irrita tanto como el machismo). Pero me nace en eso, una pregunta cuantitativa y directa: ¿Será que todas las mujeres en algún momento de la vida nos encontramos con un micropene?, o una más; ¿Qué tipo de mujer es la más vulnerable a sufrir este develamiento? No voy a investigar sobre cifras de tamaños, de variables masculinas o de mujeres "vulnerables". Pero, en este último año, este micro tema ha aparecido en la boca de las que me rodean, incluso en "los".

Mi amiga Jalea (le voy a llamar así, no sé por qué). Y yo no sé por qué estos temas surgen siempre entre comidas, tal vez por eso ese seudónimo. Jalea había decidido ponerle los cachos a su novio, venganza causada por el mismo motivo. Se fue un fin de semana con su affaire a una isla. Lo que un paisaje caribeño puede brindar a una pareja para su intimidad "la nada", dos días para ellos y nada mas ellos. Para hacer corta esta historia, más corta que la característica del personaje; llegó el momento de cobrar venganza, de poner el "cachito", Jalea está a punto de descubrir que su apuesto elemento de equilibrio entre ella y su novio, no es lo que ella espera (en una isla) o lo que jamás pensó de ese atractivo holograma masculino. Tan pequeño como el dedo índice de la mano de Jalea. Paro aquí; porque no puedo imaginar cuál sería mi reacción a esto, decirle "no, relájate, yo termino con mis dedos, que serían lo mismo o más que lo tuyo", y después me invadiría una tristeza absoluta. Es que no sabría cómo, no hay reacción estándar, o un modelo de comportamiento a eso; si terminar de enchiquecer su ego, mas darnos en sacrificio.
Pero, por qué, por qué le puede ocurrir una cosa como ésta a uno, qué clase de Karma viene siendo éste "Esta será la forma en que pagarás tus deudas con el universo; "a las pequeñas cosas que no viste en el camino", "a los pequeños detalles que ignoraste con tu ambición", o "a la corta visión que encegueces con tu ego". Qué nos hace merecerlo. Bueno, eso debe ser como la estadística, siempre hay un riesgo y un factor, o como la ruleta rusa, llegará el momento fulminante.
Jalea, enormemente desdichada (inversamente proporcional a su placer), después de dos días en "la nada", tenía grandes motivos para regresar con su novio y reconocer que a pesar de todo, él tenía grandes cosas que ofrecerle. Termino aquí, "¿ya?", sin decir más palabras, tal como habría sido la experiencia de Jalea.

2 comentarios:

  1. yo me pregunto, ¿cuál es la obsesión con las medidas exorbitantes? Ni siquiera entiendo, ni distingo de aquellas mujeres que saborean con una descomunal verga!, o de las que prefieren esas de talla mediana o incluso microscópicas (de esas que se asemejan a un chito común y corriente, de esos que venden en la tienda)....pero eso lo dejo al cosmos! que cosmos, se lo dejo a la indecisión femenina, y a la masculina, por supuesto! Sin embargo, entiendo por lo que pasas....solo me resta desearte un encuentro descomunal en el que te encuentres con esa salvaje y deliciosa experiencia, que tal vez te dejará con un muy buen sabor de boca, labio leporino de tanto material "lengueteado" y la idea de volver a los micro penes!

    ResponderEliminar
  2. Una frase sabia en el momento preciso, para salvarse que ese "micropene" entre a las profundidades vaginales , mas si no se quiere , y aprovechando este caso , es decir "No, disculpame pero no puedo yo amo a mi novio" (quien no va a amar a alguien viendo semejante falacia de pieza)
    Podrá o no podrá ser buen amante y tener sus recursos (porque los debe tener) pero No gracias, yo prefiero salvarme , a estar recordando el embuste en el que me metí.

    ResponderEliminar